FELIZ DIA MUJER!!
Canto humildemente a la mujer que está sola y espera…
Espera que el hombre vuelva su rostro hacia ella.
Canto a la “percanta que amuró en lo mejor de la vida”, a la prostituta que
apoyada en sus tacones torcidos espera…
Espera que una mano la acaricie sin sexo.
Canto a la mujer médica que eligió el camino del dolor ajeno, para intentar
trocar muerte por vida y espera…
Espera que el hombre, cuando ella vuelva la espere con una taza
humeante y un silencio expectante.
Canto a la mujer que siente como su corazón se seca día a día por falta de
ternura y espera…
Espera inútilmente al príncipe azul que no fue.
Canto a la ciruja, que no tuvo nunca nada, que ni siquiera tiene abrigo para
el frío del invierno mientras espera…
Espera revolviendo con sus manos gruesas la basura, como buscando sueños
donde solo hay mugre.
Canto a la mujer estéril, que desanda sus noches por una escalera de
lágrimas mientras espera…
Espera encontrar en las estrellas el brillo de dos ojitos que la miran desde el
vacío de la eternidad.
Canto a la mujer madre que sentada en un rincón del patio, ve elevarse la
sonrisa de sus hijos como globos de colores mientras espera…
Espera un mundo en paz para este siglo que comienza.
Canto a la niña en la calle que sola y perdida deambula con su manita
estirada en una súplica muda, mientras espera…
Espera?… Un castillo de ilusiones rotas.
Canto a la maestra que con paciencia infinita dirige los torpes deditos de una
pequeña mano en sus primeros intentos, mientras espera…
Espera el milagro de un mundo de letras, de música y sonido con ecos.
Canto a mi madre que en su intuitiva sabiduría me enseñó a valorar la
sencillez de las cosas.
Canto a mis hijas a quienes quisiera legarles todas las sonrisas.
Canto a la mujer artista que escribe, pinta, compone, modela y espera…
Espera con las manos abiertas la belleza ulterior de las cosas.
Canto al ama de casa que en su condición de objeto aun espera…
Espera el milagro de cada día con la inocencia prístina de un rayo de sol en
una gota de rocío.
Canto a la mujer ancestral, que elevándose a través de los siglos protege la
vida como milagro divino.
Canto humildemente a la mujer anciana, la de los ojos húmedos y
transparentes, la que sentada en el atardecer espera…
Espera la ternura, la palabra y no el olvido.
ANA MARÍA ZANCADA

